Entre finales de los años de 60 y principios de los 70, Walter Mischel, psicólogo de la universidad de Standford, realizó una serie de experimentos a niños de entre 4 y 6 años, a los cuales se les realizó seguimiento durante el resto de sus vidas.

El experimento, al que denominó el “Test de la Golosina”, consistía en situar al niño frente a un dulce y dejarle decidir entre tomárselo inmediatamente o esperar 15 minutos y recibir el doble de la recompensa, es decir, dos dulces.

El seguimiento posterior realizado a los participantes demostró que los individuos que habían resistido a la tentación de tomarse el dulce y esperar, habían conseguido resultados significativamente mejores en diversos aspectos de su vida que los que no habían conseguido un autocontrol suficiente para resistir a la espera.

La definición de inversión en el sentido económico consiste en la colocación de un capital para obtener un rendimiento en el futuro que supere al principal. Y exactamente eso es lo que estaban haciendo los niños que superaron el reto. Privarse del disfrute de un bien en la actualidad (un dulce) para obtener una rentabilidad en un momento posterior (dos dulces).

Si bien es muy probable que exista una predisposición genética, en algunos individuos, a la psicología más adecuada para comprender de manera natural la conveniencia de la privación en el momento actual para obtener una rentabilidad en el futuro, esta se podrá mejorar y tratar de generar en el caso de que no se dé de manera natural.

¿Cómo conseguirlo?

En primer lugar no hay nada que mejor que el ejemplo. Un entorno en el que prima el autocontrol del gasto, evita en lo posible el endeudamiento y fomenta el ahorro y la inversión hará que un niño lo entienda como la manera adecuada de relacionarse con el dinero y se grabe en su ADN para toda la vida.

En segundo lugar muéstrele el proceso. Un niño, independientemente de su edad, puede crecer siendo accionista de cualquier compañía cotizada o SICAV, y hacer seguimiento con él, año tras año, de los resultados y mostrarle como los pequeños ahorros que pueda ir aportando le van generando un pequeño capital será la mejor experiencia financiera que está en su mano proporcionarle para toda su vida.

En tercer lugar enséñele el verdadero valor del dinero. Que el gasto no produce ninguna satisfacción sostenible. Todos los estudios demuestran que una vez alcanzado cierto nivel de vida en el que se cubren las necesidades básicas el incremento del consumo no incrementará nuestra felicidad. Pero entonces,… ¿que nos puede proporcionar el ahorro y la inversión? La tranquilidad de que ese nivel mínimo, por debajo del cual sí se producirá una insatisfacción real, estará en un nivel de seguridad superior que si dilapidamos nuestros ingresos en gastos innecesarios.

A continuación el «Test de la Golosina»:

 

Guillermo González

Consejero Delegado de Arwen Capital SICAV

 

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